Menu

La explotación infantil en la era digital ha aumentado a niveles sin precedentes, lo que exige soluciones innovadoras por parte de las agencias de seguridad pública en todo el mundo. Las asombrosas estadísticas del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC) revelan la magnitud del desafío: casi 32 millones de informes solo en 2022.

Estos informes abarcan un espectro de delitos, incluido material de abuso sexual infantil, incitación en línea, tráfico y abuso sexual. La enorme magnitud del problema requiere un enfoque colectivo y tecnológicamente avanzado.

Sin embargo, la lucha contra los delitos contra niños en Internet (ICAC, por sus siglas en inglés) está plagada de desafíos, desde un número abrumador de casos hasta la constante evolución de las tácticas digitales de los delincuentes.

Obstáculos para los oficiales de ICAC en la era digital, la unidad ICAC del Departamento de Policía de Seattle ofrece una idea de las complejidades operativas. Actuando como agencia líder para el estado de Washington, filtran las remisiones de CyberTip, manejan solicitudes externas de asistencia policial y gestionan consultas relacionadas con ICAC de entidades extranjeras. Algunos de los desafíos que enfrentan incluyen:

1. Sobrecarga de casos y dispositivos

Las unidades del ICAC enfrentan una carga de casos abrumadora debido a un aumento significativo en las remisiones mensuales. En 2020, el equipo de la policía de Seattle experimentó un aumento sustancial en las remisiones, con un promedio de entre 425 y 450 por mes, lo que refleja un alarmante aumento del 240 % desde 2014, un lapso de seis años. Los agentes también emitieron información solicitada por órdenes de operadores judiciales para hasta 50 dispositivos tecnológicos a la vez porque los infractores utilizaban múltiples dispositivos para cometer estos delitos.

Este repentino aumento ha ejercido una inmensa presión sobre los investigadores, obstaculizando una gestión y planificación eficaces.

2. Infractores expertos en tecnología

Los explotadores infantiles se han adaptado a los avances tecnológicos, utilizando plataformas de la web oscura, tecnologías peer-to-peer, ocultadores de IP y servidores proxy.

“Todas estas son cosas diferentes a las que los sospechosos tienen acceso en un intento de ofuscar sus actividades. Eso se utilizaba mucho menos hace una década, pero hoy es mucho más común”, dijo el Investigador Ian Polhemus del Departamento de Policía de Seattle.

Esta carrera tecnológica añade complejidad a las investigaciones y requiere una adaptación constante por parte de las Fuerzas de Seguridad Pública.

3. Limitaciones de tiempo

En los casos de explotación infantil, el tiempo es un factor crítico. Como enfatizó el Capitán Edwards, del Departamento de Policía de Seattle: “El tiempo es nuestro enemigo. Cualquier cosa que aumente ese perfil de tiempo para nosotros, lo hace mucho más difícil”.

La naturaleza intrincada de las investigaciones modernas, junto con factores como el cifrado y el almacenamiento internacional, alarga el perfil de tiempo, lo que dificulta las intervenciones oportunas.

4. Tensión de personal e incertidumbre financiera

Las altas tasas de rotación entre los investigadores, atribuidas a la naturaleza emocionalmente agotadora del trabajo y a las incertidumbres sobre la financiación, representan una amenaza sustancial para la sostenibilidad de las unidades del ICAC. El discurso del “desfinanciamiento” añade una capa de incertidumbre a la disponibilidad de personal y recursos.

Inteligencia digital (DI) en acción

A pesar de estos formidables desafíos, la tecnología se ha convertido en una herramienta valiosa para que las unidades del ICAC los superen. A medida que avanza la tecnología, los funcionarios deben tener la formación y las herramientas adecuadas para ayudar a los niños en problemas y desarrollar rápidamente inteligencia aprovechable.

“Ser capaz de identificar tecnologías y capacitación que funcionen y atraigan a un grupo diverso [es clave]”, explicó el Capitán Edwards.

Mantener la cadena de custodia es vital durante las investigaciones digitales. El uso de sistemas de administración de evidencia digital (DEMS, por sus siglas en inglés) vinculados a un sistema de gestión de casos, proporciona una ventaja significativa. Al implementar DEMS, las agencias pueden proteger y gestionar evidencias en todas las etapas de un caso.

Además, las soluciones de análisis basadas en IA desempeñan un papel importante en la gestión del abrumador volumen de datos digitales. Estas herramientas examinan de manera eficiente vastos conjuntos de datos y brindan rápidamente a los investigadores información crítica. Esto acelera el proceso de investigación y reduce la carga de trabajo del personal ya sobrecargado.

Las soluciones de DI (Inteligencia Digital) modernas permiten compartir información autorizada entre departamentos y fronteras internacionales. Este enfoque colaborativo es esencial para abordar casos complicados que a menudo involucran a infractores que operan en distintas jurisdicciones. Si bien las soluciones de DI todavía requieren mano de obra humana para las investigaciones, ahorran tiempo y brindan tranquilidad a los departamentos con pocos recursos.

Conclusión

La batalla contra la explotación infantil exige un enfoque multifacético, que combine avances tecnológicos, amplia financiación y formación continua. Este enfoque estratégico faculta a la seguridad pública para combatir eficazmente la explotación infantil dentro del intrincado panorama de Internet.

Mientras la sociedad se enfrenta a las complejidades de la era digital, un compromiso unido es primordial, garantizando un futuro más seguro para nuestros niños en el mundo digital.